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Fraudes y quiebre de cajas: no hay justicia tratándose de pobres e indígenas
publicado en Enero 12, 2010
Por Isabel Cruz Hernández,
Miles de ahorradores y pequeños inversionistas han sido engañados durante meses y años, sin que nadie hoy asuma responsabilidad alguna. Los numerosos casos de fraudes en Oaxaca (11), Puebla (1 con 20 sucursales) y Guerrero (3), tienen ahora como víctimas a miles de indígenas y campesinos pobres en las regiones de mayor marginación del país. En un claro fenómeno de disociación entre el funcionamiento del “mercado real” respecto a las leyes, la ausencia de mecanismos de impartición de justicia y de derecho, la ausencia de responsabilidad gubernamental, los poderes políticos asociados a los casos de fraude, la indolencia de autoridades y finalmente la desprotección del ahorro de los pobres.
En Oaxaca, donde operan 278 cajas, sólo tres están autorizadas,15 en prórroga condicionada y el resto 260 no tienen ningún esquema de regulación ni supervisión. De entre estas 260, 11 cajas han defraudado a un numero no confirmado de miles de ahorradores. En tan sólo una institución, Sacriputla hay 2,664 ahorradores que perdieron 297 millones de pesos.En Guerrero, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlanchinollan” ha documentado y denunciado 3 megafraudes: el de la Cooperativa Tlapaneca de Abasto Popular defraudadora de 45,000 ahorradores con 145 millones de pesos; la de “Teos: productos Amor” defraudando al triple de personas pues actuaba en 19 municipios de la Montaña de Guerrero, con la complacencia y respaldo de munícipes a los que se les invitaba a viajes y cenas de gala, además de otorgarles regalos para lograr su respaldo. La gerente de la cooperativa defraudadora recibió el apoyo de asesores jurídicos vinculados a un conocido Senador de la República: ¿estaría enterado el Senador que sus asesores defendían a una defraudadora de indígenas pobres? ; Finatlax, otra inversora defraudadora, operaba además de en Tlapa, Guerrero, en Morelos y las ciudades de Tuxtepec y Tlaxiaco en Oaxaca.
Los casos arriba mencionados son paradójicos porque involucran a comunidades y grupos vulnerables del país, que pese a la pobreza tienen necesidad de formas y lugares seguros donde ahorrar. Es paradógico también porque los relatos muestran una activa y diversificada industria del fraude: a través de ahorros captados, de pensiones prometidas, de seguros, de altos rendimientos por las inversiones, de combinación con venta de productos (naturistas y otras diversas mercancías.
El Puebla la quiebra de la Cooperativa COOFIA con su amplia red de 20 sucursales operando en Puebla, Oaxaca y estados circundantes, ha mostrado ampliamente la connivencia entre poder político en el más alto nivel y poder financiero, con un desfalco calculado en 1,400 millones de pesos.
A pesar de la complejidad hay muchas cosas que se pueden hacer: Sensibilización entre autoridades, legisladores y sociedad civil sobre la importancia de regular y transparentar los mercados; información sencilla y accesible para la población acerca de cómo diferenciar instituciones, mecanismos de registros obligatorio y transparencia en el mercado, alianzas de instituciones reguladas con gobiernos de los estados y municipales para tener registros y permisos controlados; Condusef implementando mecanismos de transparencia; denuncias puntuales y regulares contra Instituciones, responsabilidad de las autoridades financiera del sector (CNBV y SHCP), medios para facilitar mecanismos de sanción. La impunidad sólo genera reiterados fraudes, abuso a la gente más vulnerable y inviabilidad de funcionamiento a las instituciones reguladas. Las autoridades en general no están tomando ninguna acción. Hay denuncias y no pasa nada o pasa muy poco. En Oaxaca sólo una persona presa y 277 denuncias abiertas.
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